
El fotografía móvil está experimentando una transformación silenciosa pero profunda impulsada por la inteligencia artificial. Ya no sólo capta lo que vemos, sino que interpreta, reconstruye y comunica lo que queremos decir.
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¿Qué entendemos realmente hoy por fotografía a través de un teléfono celular o teléfono inteligente? esa era la pregunta Joshua Cho, vicepresidente ejecutivo y jefe del equipo de soluciones visuales de Samsungafirmó al dirigirse a la integración de la inteligencia artificial en la producción de imágenes.
Durante la sesión De la captura a la edicióndesarrollado en el marco de la Galaxy desempaquetado en San FranciscoCho destacó la reciente evolución de la fotografía móvil: La imagen ya no es sólo captura, es comunicación. En esta transición, del sensor al software, del píxel a la inteligencia artificial, se redefine lo que hoy entendemos por este tipo de “fotografía”.
Cho partió de la base física de esta transformación. Así mencionó el sistema de cámaras (tomando como ejemplo el S26 Ultra), el sensor gran angular capta un 40% más de luz que su antecesor y el teleobjetivo aumenta la captura en un 37%. Más luz no sólo significa imágenes más claras en condiciones difíciles, sino también menos ruido y mayor fidelidad visual. Además, supone darle a la inteligencia artificial más información real con la que trabajar, una base para procesar la imagen.
Joshua Cho, vicepresidente ejecutivo y jefe del Visual Solution Team de Samsung, durante la sesión From Capture to Edit, desarrollada en el marco de Galaxy Unpacked en San Francisco.
/ el comercioA diferencia de una cámara tradicional, un smartphone combina múltiples sensores como: ultra gran angular, gran angular y teleobjetivo, cada uno con diferente comportamiento frente al ruido. El desafío es ofrecer una experiencia fluida, sin saltos visuales entre lentes.
Para conseguirlo, Samsung incorporó un bloque de control de ruido específico directamente en el procesador, capaz de normalizar el comportamiento de todos los sensores. El objetivo no es que cada lente destaque por separado, sino que el usuario perciba una única mirada continua, donde la tecnología pasa a un segundo plano.
La exposición representa otro desafío clave. La cámara no puede anticipar si el usuario apuntará a un área iluminada o a una sombra, ni si el usuario está quieto o en movimiento. La solución fue un sistema de control de exposición basado en IA, entrenado con 1,3 millones de escenas y aumentado con información en tiempo real procedente del giroscopio. En la práctica, La cámara ya no interpreta sólo la escena, sino también cómo se mueve quien la sostiene.
Si la captura inicia el proceso de la imagen, la edición es hoy un territorio creativo. En el S25, Samsung introdujo la edición generativa de fotografías, que rápidamente se hizo popular en las redes sociales. En el Galaxy S26, ese concepto se amplía con Entrada multimodal: el texto, la voz o las imágenes pueden activar la edición.
El sistema no se limita a “pegar” elementos. Interpreta la intención, analiza hasta 18 componentes de la imagen, reescribe el mensaje de usuario (que en este caso se activa en Gemini de forma ilimitada) y sólo entonces envía la instrucción al servidor. Antes de llegar a la nube, el teléfono ya segmentaba objetos y afinaba la idea. El servidor recibe una intención interpretada, no un comando sin formato.
Ese enfoque se extiende a Creative Studio, una evolución de Drawing Assist, donde crear carteles, tarjetas o pegatinas es parte del mismo flujo que capturar una fotografía. Capturar, editar y compartir ya no son etapas separadas, sino que ahora están unificadas.
Fotografía realizada con el Samsung S26 Ultra.
/ el comercioLa pregunta surgió inevitablemente. Con imágenes cada vez más realistas, pero también claramente generadas o alteradas por IA, ¿Qué es una fotografía hoy?
Para Cho, sigue siendo una imagen digital, aunque ya no es una fotografía tradicional. La IA no reemplaza la intención del usuario: la amplifica. Quienes busquen el máximo realismo pueden utilizar modos profesionales y desactivar ciertos ajustes. La IA no impone un resultado, ofrece opciones para expresar una idea.
La misma lógica se aplica al debate entre hardware, software e IA. No compiten entre sí: funcionan como un ecosistema. Los sensores pequeños necesitan IA para compensar la falta de luz; La IA, a su vez, requiere mejores sensores y procesamiento para liberar su potencial.
El poder de la imagen nunca ha sido mayor. Hoy no sólo captamos realidades: también las interpretamos y transformamos. La tecnología ha democratizado capacidades antes reservadas a los estudios profesionales, pero ese poder trae consigo una responsabilidad.
Cuando una imagen puede alterarse hasta quedar irreconocible, el valor ya no está sólo en la fidelidad técnica, sino en la transparencia de intención. La cuestión deja de ser si una imagen es real o no, y pasa a ser ¿Qué quieres comunicar y desde dónde lo haces?.
Como resumió Cho: “Cada plano se convierte en el lenguaje de la vida”. En la era de la IA, aprender a leer ese idioma será tan importante como saber crearlo. Durante el evento, los ejecutivos de Samsung indicaron además que Las imágenes modificadas con IA tendrán una identificación específica para no confundirlas con las reales.