



La extracción ilegal del oro en la Amazonía no solo está deforestando la selva, contaminando los ríos con mercurio o financiando al crimen organizado, también se está insertando en el sistema financiero de Estados Unidos, cuyas leyes y regulaciones han sido clave para lavar las ganancias de una de las economías ilícitas más grandes y de mayor crecimiento en el mundo.
A esta conclusión llegó un informe de la coalición de organizaciones que integran Financial Accountability and Corporate Transparency (FACT), dedicada a identificar vacíos legales en Estados Unidos para prevenir el lavado de dinero y la corrupción.
El informe Addressing Illegal Gold Mining in the Western Hemisphere señala que el oro ilegal puede lavarse relativamente fácil mediante documentación falsa o empresas fantasma que permiten que las ganancias ilícitas lleguen hasta los mercados inmobiliarios y financieros estadounidenses.
El documento también analiza las amenazas que representa el lavado de dinero asociado a la minería ilegal de oro en países amazónicos como Colombia, Perú, Ecuador y Venezuela.
Julia Yansura, autora del informe y directora del Programa sobre Crimen Ambiental y Finanzas Ilícitas en FACT, cuenta a Mongabay Latam cómo la minería ilegal de oro se ha convertido en una crisis demasiado grande como para que Estados Unidos la ignore.
El río Beni, en la Amazonía boliviana, está siendo contaminado con el mercurio utilizado por la minería ilegal. Foto: Javier Mamani
Cargamentos y viajeros con oro ilegal
El estudio advierte que la minería ilegal de oro genera más ganancias para el crimen organizado en países como Colombia y Perú, pese a que son los mayores productores de coca del mundo
En el caso de Perú, investigaciones del Instituto Peruano de Economía (IPE) estimaron que las exportaciones ilegales de oro fueron de aproximadamente 4833 millones de dólares solo en 2023 y que representan el 44 % del oro que exporta el país, un porcentaje significativamente mayor que el de Colombia, Ecuador y Venezuela.
El documento señala que con la expansión de la minería ilegal en Sudamérica, los destinos de exportación del oro también se diversificaron ya no solo a Estados Unidos y Suiza, sino también a India y Emiratos Árabes Unidos.
Yansura explica que una de las formas por las que el oro ilegal está entrando a Estados Unidos es por vía aérea, como comercio formal, pero con documentación falsa.
“Llega por proceso de importación formal, aparentemente con todos los papeles en orden, pero muchas veces con documentos falsificados cuando el real origen del oro es por un proceso de minería ilegal”, sostiene.
Aunque no hay datos oficiales públicos sobre el número de incautaciones de oro ilícito en Estados Unidos, el estudio expone casos que muestran la facilidad con la que entraron los cargamentos al país.
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Dragas con equipo para trasladar el mineral extraído de los ríos. Foto: cortesía FCDS.
En 2019, por ejemplo, un operativo conjunto contra una red vinculada al tráfico de opioides derivó en la incautación de droga, armamento, dinero en efectivo, criptomonedas y 40 000 dólares en oro. Para ese mismo año, autoridades de Miami detectaron una red de lavado de dinero que involucraba oro ilegal de Argentina camuflado en botones de ropa.
Yansura comenta que incluso el tráfico de oro ilegal está llegando a Estados Unidos a través de viajeros que cargan en su equipaje con lingotes o joyería de oro no declarados, dado que la ley estadounidense es mucho más flexible con el oro que con otras monedas que entran al país.
“Lamentablemente la ley de Estados Unidos no requiere la declaración del oro cuando tú entras en el país como viajero, entonces estos grupos criminales detrás de la minería ilegal aprovechan esta brecha en el sistema para mover el oro”, explica la investigadora a Mongabay Latam.
Este vacío ha sido señalado incluso por funcionarios estadounidenses. A finales de 2019, Richard Glenn, subsecretario adjunto de la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley, señaló ante el Senado la facilidad para importar oro ilegal al país.
“El oro no monetizado, como los lingotes de oro, no requiere la misma declaración porque no se considera un instrumento monetario. Como resultado, es legal que un pasajero vuele a Estados Unidos con 50 libras en lingotes de oro, con un valor de un millón [de dólares], sin proporcionar la misma información de declaración aduanera que cuando se viaja con efectivo”, sostuvo.
Empresas fantasma y el lavado inmobiliario
El oro ilegal ha encontrado formas más sofisticadas de entrar a Estados Unidos y una de ellas ha sido a través de empresas fantasma o fachada, que pueden estar asociadas a importaciones formales para esconder su origen ilegal.
El informe destaca, por ejemplo, que en el caso de Perú, se detectaron empresas exportadoras de oro que previo al proceso de comercialización no existían. Incluso —explica Yansura— detectaron que los grupos criminales crearon empresas que, una vez que eran investigadas por las autoridades, eran disueltas, para después establecer nuevas compañías fachada.
“En Estados Unidos es más fácil crear una empresa anónima que entrar a la biblioteca pública. No se requiere mucha información, como, por ejemplo, declarar quiénes son realmente los dueños o los tomadores de decisiones”, sostiene la investigadora, quien considera este esquema como una gran brecha legal que permite el movimiento del oro ilegal.
Yansura agrega que para lavar el dinero originado por la minería ilegal de oro en el sistema financiero de Estados Unidos se recurre a la compra de propiedades en un mercado inmobiliario marcado por la opacidad.
“Un sector que vemos mucho en Estados Unidos es el lavado de dinero vinculado a los delitos ambientales en el sector inmobiliario. Tenemos políticas bastante laxas, transacciones inmobiliarias bastante opacas y esto es aprovechado por grupos criminales”, expone.
El regreso de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos plantea nuevos desafíos y desalientos en cuanto al control del lavado de dinero. Foto: Gobierno Estados Unidos
La investigadora destaca principalmente el uso de empresas fantasma y bienes inmuebles para lavar las ganancias de la minería ilegal, pero sostiene que no son las únicas.
De acuerdo con la investigación Blanqueo de dinero procedente de delitos ambientales: tipologías y tendencias en los países de la Amazonía —el cual analizó 230 delitos ambientales registrados en la región durante la última década—, las casas de cambio y otros sectores permitieron ocultar el dinero ilegal.
“Está el uso de efectivo a granel, el uso de testaferros y el uso del sistema de comercio internacional. Tenemos también el uso de instituciones financieras y el uso de criptomonedas”, dice Yansura sobre los sectores que también son utilizados por el crimen organizado para lavar el dinero proveniente de delitos ambientales.
Uno de los casos más recientes que refleja este fenómeno se dio a conocer en junio pasado, cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó a tres personas de lavado de dinero y de elaborar un plan trasnacional para traficar oro, el cual implicó la transferencia bancaria de más de 24 millones de dólares, entre 2018 y 2022.
De acuerdo con la acusación, las personas señaladas recibieron envíos de una empresa colombiana que supuestamente contenían “artículos metálicos”, que en realidad contenían cilindros de oro. Posteriormente los vendían a través de dos empresas y transferían finalmente los fondos a las cuentas de una empresa en Colombia.
Colombia, de acuerdo con el estudio, es el tercer mayor proveedor de oro de Estados Unidos, que solo en 2023 registró 1400 millones de dólares de oro colombiano.
“Estados Unidos debe ser un mejor aliado para los países de la Amazonía en combatir estos delitos. Estados Unidos está involucrado en esta economía ilícita. Nos guste o no, estamos involucrados”, sostiene Yansura.
El estudio también destaca el caso de Venezuela, donde estima que entre el 86 % y el 91 % del oro se produce ilegalmente, con un alto porcentaje de producción que se contrabandea y lava en el extranjero.
“Gran parte de este oro se trafica a través de complejas redes transnacionales diseñadas para eludir las sanciones estadounidenses y aprovechar las lagunas legales, lo que permite que las ganancias ilícitas circulen a través de transacciones en dólares e incluso lleguen a los mercados estadounidenses a través de refinerías o empresas fantasma”, expone el documento.
En el centro de Upata, estado de Bolívar, se encuentra una de las principales sucursales de Alibaba Gold Center, una de las empresas utilizadas por la organización criminal para lavar el oro en Venezuela. Crédito: Armando Info / Mongabay Latam
Para Felipe Botero, jefe de la oficina Regional Andina de la Iniciativa Global contra la Delincuencia Organizada Transnacional (GI-TOC), el crimen organizado en la Amazonía está aprovechando este tipo de debilidades institucionales para reinvertir sus ganancias en diferentes economías ilegales y lavar activos en los países amazónicos y en mercados extranjeros.
“Los recursos que salen de la producción y el tráfico de cocaína son fácilmente reinvertidos en minería ilegal”, sostuvo el especialista durante el conversatorio Amazonía bajo amenaza: desafíos y oportunidades para la gobernanza regional.
En este espacio, Botero señaló el crecimiento de la minería ilegal del oro por los precios internacionales, pero también destacó que el oro, en particular, es “fácilmente transportable y fácilmente utilizado para lavar activos».
Así como hay debilidades institucionales y legales detectadas por FACT en Estados Unidos, Botero señaló algunas en países amazónicos y sus fronteras, como en Ecuador, donde incluso afirmó que operan plantas de procesamiento que “certifican” el oro ilegal como legal.
“Las aduanas de Ecuador no tienen forma de hacer revisión para determinar de dónde viene el oro. Encontramos hace poco en una investigación que hicimos que ni siquiera hay revisión física, entonces basta con que yo diga que estoy exportando 10 toneladas de oro para que salgan y esto permite también seguir lavando activos”, explicó Botero en el encuentro.
Corresponsabilidad de Estados Unidos y países amazónicos
Parte de la dificultad para detectar y prevenir el lavado de dinero del oro ilegal es que la minería ilegal de oro transnacional no está considerada como un delito vinculado al lavado de dinero en Estados Unidos, lo que impide también sanciones más severas para delitos por tráfico de oro.
El informe señala el caso de un líder de una red transnacional de contrabando ilegal de oro valorada en 140 millones de dólares que fue condenado a solo 24 meses de prisión.
“Los grupos del crimen organizado han recurrido cada vez más al oro porque se percibe como de bajo riesgo y alta rentabilidad. En general, las sentencias en Estados Unidos contribuyen a esta percepción”, señala el documento.
Por esta razón, el informe recomienda tanto al Congreso estadounidense, como al Gobierno, aplicar una serie de acciones que ayudarían a detectar y prevenir el lavado de activos por la minería ilegal.
Pese a la operación contra la minería ilegal en la selva amazónica, especialistas consideran que sin una coordinación regional, la minería ilegal vuelve a los ríos y zonas protegidas. Foto: cortesía Policía Nacional de Colombia
Algunas son las aprobaciones de leyes para reducir los impactos socioambientales de la minería ilegal de oro, catalogar esta actividad como un delito determinante del lavado de dinero o modificar los requisitos de declaración de divisas transfronterizas para incluir el oro y evitar el tráfico ilícito mediante viajeros.
“Lo que hace el informe es proponer: si estamos involucrados ¿por qué no jugamos un rol más proactivo en combatir la minería ilegal de oro? Esto nunca va a reemplazar esfuerzos en Colombia, Brasil, Perú, pero debe ser un esfuerzo complementario porque hay una corresponsabilidad entre los países que producen oro ilegal y los países que compran oro ilegal y que reciben las ganancias”, dice la especialista.
Rodrigo Botero, director de la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS) coincide con esta corresponsabilidad entre países, por lo que sostiene que una estrategia en este tema debe involucrar tanto a países que integran la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), como a otras naciones.
“El caso más evidente y más urgente es la necesidad del acuerdo sobre trazabilidad del mercado del oro, que es el gran motor de la erosión de la democracia y del ambiente hoy aquí en la Amazonía”, dice a Mongabay Latam.
Imagen principal: de acuerdo con el informe de FACT, la entrada de oro ilegal a Estados Unidos se da vía aérea, en ocasiones con documentación falsa, así como mediante viajeros. Foto: Ministerio de Justicia y Seguridad Pública de Brasil