El inteligencia artificial (IA) todavía no está provocando una ola masiva de desempleo, a pesar de las advertencias sobre su potencial impacto en el mercado laboral, según un informe estudiar publicado por la empresa Anthropic que analiza el uso real de estos sistemas en entornos profesionales.
La investigación, realizada por los economistas Maxim Massenkoff y Peter McCrory, introduce el concepto de “exposición observada”una métrica que mide qué tareas están siendo realizadas realmente por modelos de IA, en lugar de aquellas que podrían automatizarse en teoría. Para ello, los autores analizaron datos sobre el uso de la chatbot Claude en contextos laborales.
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Los resultados muestran una brecha significativa entre la capacidad teórica de la IA y su uso real. En áreas como la informática y las matemáticas, por ejemplo, los modelos de lenguaje podrían ejecutar hasta el 94% de las tareas asociadas a estas profesionespero en el práctica Sólo hacen alrededor 33%según el estudio.
Los investigadores señalan que esta diferencia se explica por múltiples barreras, incluidas las restricciones legales, la necesidad de verificación humana y la integración limitada con los sistemas informáticos de las empresas, lo que ralentiza la automatización de muchas tareas.
Según el análisis, los empleos con mayor exposición actual a la IA son los programadores informáticos (74,5%), el personal de atención al cliente (70,1%) y los trabajadores de entrada de datos (67,1%). Por otro lado, alrededor del 30% de los trabajadores -como cocineros, mecánicos, socorristas o camareros- tienen exposición cero, ya que sus funciones requieren presencia física.
El estudio también señala que los trabajadores más expuestos tienden a tener niveles educativos más altos, ingresos promedio un 47% más altos y tienen un 16% más de probabilidades de ser mujeres, lo que sugiere que la automatización podría afectar principalmente a profesionales calificados como analistas financieros, abogados o desarrolladores.
Pese a ello, los autores indican que desde la aparición de ChatGPT a finales de 2022, no hay evidencia estadística de un aumento sistemático del desempleo en los sectores más expuestos a la IA. El efecto, según el informe, es “indistinguible de cero”, aunque se prevé que estos empleos crezcan a un ritmo más lento en la próxima década.
El análisis advierte, sin embargo, que el impacto de la inteligencia artificial podría manifestarse de forma paulatina, similar a otros cambios estructurales como la expansión de Internet o la globalización, por lo que sus efectos sobre el empleo podrían tardar años en ser plenamente visibles.
Cabe señalar que la investigación midió el uso de Claude, no el de la inteligencia artificial en el conjunto de la economía, lo que constituye una limitación si se quieren extrapolar sus conclusiones al ámbito real del mercado laboral.