Él Muerte de una chica de 13 años en PanaoHuánuco, horas después de dar a luz, ha generado consternación nacional y reabrió el debate sobre el violencia sexual contra menores y la falta de acceso a servicios de salud básicos en áreas rurales. El caso ocurrió en las primeras horas del 1 de agosto en el Caserío de Piruro, un acceso aislado y difícil, donde el niño dio a luz en casa sin asistencia médica y murió poco después debido al sangrado posparto.
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En un pronunciamiento público, UNICEF Recordó que esta muerte era prevenible y que el estado debe garantizar la protección, el acceso a los servicios de salud, la atención psicosocial y el apoyo legal para las niñas embarazadas. Además, llamó a actuar rápida y firmemente para sancionar a los responsables y evitar que se repitan casos como este, lo que subraya que la violencia sexual contra los menores sigue siendo una deuda social y de justicia grave en Perú.
La tragedia fue confirmada por las autoridades locales y se registró oficialmente un día después, cuando los agentes de policía, el personal criminal y de salud lograron ingresar al área para realizar el levantamiento del cuerpo y transferirlo a la morgue de Huánuco. La necropsia determinó que la causa de la muerte era un shock hipovolémico derivado de una hemorragia.
La oficina del fiscal de Pachitea abrió una investigación para determinar en qué circunstancias el niño estaba embarazada y si era víctima de una violación sexual, un delito que, según las organizaciones internacionales, sigue siendo una de las formas más extremas de violencia contra la infancia. Se enviaron muestras biológicas al Laboratorio de Penalistismo para su análisis, mientras que los procedimientos continúan identificando y procesando al presunto agresor.
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El bebé, un recién nacido, Sobrevivió y está bajo el cuidado provisional de su abuela materna. El Tribunal de Familia de Pachitea evaluará su custodia final en las próximas semanas, mientras que el personal médico supervisa su estado de salud y asegura que reciba atención integral.